Crónica de un enamoramiento verde y azul
Allá donde las lagunas son el cielo
Tuve mi vacación de vacas verdes
El viento era un caballo sin escaleras
Y yo me sentaba firme al flete…
Juan Cunha
Tal vez se ha escrito mucho sobre su hermosura y su historia; sin embargo cuando observas algo bello por primera vez, es como volver a ver de una forma única y personal. El flechazo se da, aunque a la inmensa belleza de la otra parte poco le importe –flechazo unidireccional- es un verde amar, con un sentir sin sentido, que nace cuando la vez, dicen los poetas.
Esta es la sensación y la descripción de un enamoramiento a primera vista, y la pasión de seguir yendo a verla en otras vistas, para ir descubriendo nuevos detalles de su belleza, hasta quedarte prendado por estos parajes.
Ver la hermosura de la Laguna del Sauce, es tan fácil y rápido, que para llegar de Lima – Perú, sólo te toma dos horas y media. Una hora de vuelo a Tarapoto (San Martín) y 1:30 minutos en carro (Camioneta 4x4) del aeropuerto al distrito del Sauce. El encanto cerca de ti.
Los 36 kilómetros de distancia de Tarapoto a Sauce, es a través de una carretera afirmada, escarpada, serpenteante y polvorienta; pero vale la pena. El paisaje selvático es sin igual, nos llena de verde las retinas y los pulmones de aire puro, además de fortificar los corazones debilitados luego de vivir en las selvas de cemento.
El trayecto esta lleno de experiencias naturales impresionantes. Desde la zona alta de la carretera Marginal a 30 Km. de Tarapoto aproximadamente, experimentamos el vértigo del descenso al río Huallaga, cual reptil gigante de color chocolate (300 mt. de ancho aproximadamente en tiempo de escasez de lluvias y miles de kilómetros de longitud), parece dormir y dejarse subir por su lomo, para luego cruzar el río a la altura Puerto López.
El cruce se hace a través de un ingenio de la ingeniería –balsa cautiva lo llaman- muchachos vigorosos de la zona acomodan en una plataforma hasta cuatro carros, para luego hacer la travesía acuática y deslizarnos sobre las aguas del Huallaga por 15 minutos.
Estando en la margen derecha, seguimos montaña arriba. A medida que nos alejamos se nos presenta otra perspectiva, visualizamos el último tramo del Huallaga Central, que se pierde en una vista espectacular. Al doblar la montaña, entras a una nueva altitud selvática, donde observas pequeños lagos salinosos, más vegetación, más biodiversidad, más belleza, más encanto
La cereza
Allá donde las lagunas son el cielo
Tuve mi vacación de vacas verdes
El viento era un caballo sin escaleras
Y yo me sentaba firme al flete…
Juan Cunha
Tal vez se ha escrito mucho sobre su hermosura y su historia; sin embargo cuando observas algo bello por primera vez, es como volver a ver de una forma única y personal. El flechazo se da, aunque a la inmensa belleza de la otra parte poco le importe –flechazo unidireccional- es un verde amar, con un sentir sin sentido, que nace cuando la vez, dicen los poetas.
Esta es la sensación y la descripción de un enamoramiento a primera vista, y la pasión de seguir yendo a verla en otras vistas, para ir descubriendo nuevos detalles de su belleza, hasta quedarte prendado por estos parajes.
Ver la hermosura de la Laguna del Sauce, es tan fácil y rápido, que para llegar de Lima – Perú, sólo te toma dos horas y media. Una hora de vuelo a Tarapoto (San Martín) y 1:30 minutos en carro (Camioneta 4x4) del aeropuerto al distrito del Sauce. El encanto cerca de ti.
Los 36 kilómetros de distancia de Tarapoto a Sauce, es a través de una carretera afirmada, escarpada, serpenteante y polvorienta; pero vale la pena. El paisaje selvático es sin igual, nos llena de verde las retinas y los pulmones de aire puro, además de fortificar los corazones debilitados luego de vivir en las selvas de cemento.
El trayecto esta lleno de experiencias naturales impresionantes. Desde la zona alta de la carretera Marginal a 30 Km. de Tarapoto aproximadamente, experimentamos el vértigo del descenso al río Huallaga, cual reptil gigante de color chocolate (300 mt. de ancho aproximadamente en tiempo de escasez de lluvias y miles de kilómetros de longitud), parece dormir y dejarse subir por su lomo, para luego cruzar el río a la altura Puerto López.
El cruce se hace a través de un ingenio de la ingeniería –balsa cautiva lo llaman- muchachos vigorosos de la zona acomodan en una plataforma hasta cuatro carros, para luego hacer la travesía acuática y deslizarnos sobre las aguas del Huallaga por 15 minutos.
Estando en la margen derecha, seguimos montaña arriba. A medida que nos alejamos se nos presenta otra perspectiva, visualizamos el último tramo del Huallaga Central, que se pierde en una vista espectacular. Al doblar la montaña, entras a una nueva altitud selvática, donde observas pequeños lagos salinosos, más vegetación, más biodiversidad, más belleza, más encanto
La cereza
A lo lejos vemos anclada en las montañas verdes, un pedazo de cielo a tus pies. Te acercas al pueblo y encuentras una plaza muy ecológica, casi no tiene cemento. Gente muy amable te espera, y el imponente lago a tu nivel.
Para hospedarte hay muchos hoteles y albergues con vista al lago, que te acogerán por diferentes precios y comodidades; pero sobre todo con la gran oferta, la Laguna del Sauce será la anfitriona de tus despertares.
Despertares
Levantarse, y luego de alimentar el espíritu con la vista matutina de la laguna, la primera recomendación gastronómica para el desayuno es la Tilapia frita, con café pasado del Alto Mayo (zona productora de uno de los cafés más aromáticos y sabrosos del mundo).
La Tilapia, llamada también “gallina del agua”, pescado en la laguna, es un pez oriundo del Asia, otros dicen que de África; pero su habitad son zonas tropicales y sub tropicales. Se incorporo en la acuicultura de la laguna junto con otras especies hace aproximadamente 25 años, por el Ministerio de Pesquería. Encontraron una buena morada, y hoy son deleites pobladores y visitantes.
Luego del desayuno, por la estela de la orilla se van los ojos rumbo al horizonte de la “laguna azul”, la calma te ayuda a digerir los altos niveles proteicos de la Tilapia. Sentarse y contemplar, no hace más que despertar y hacer gritar el poeta incomodo que solemos llevar muy en el interior, y que en su mudes, ensaya frases de grandilocuencia para testificar los sentimientos de amor natural que provoca este paraíso.
A media mañana y listos para el chapuzón, podemos entrar al lago nadando, en moto acuática, vela, canoa, o en un bote con motor fuera de borda. Sus aguas son propicias para la práctica de la pesca, la navegación o descansar mirando el horizonte verde y azul.
En la actualidad existen una serie de hospedajes y hoteles que ofrecen paquetes turísticos, que ofrecen los servicios de traking, camping, bicicleta de montaña que incursionan en el interior de la selva, es una aventura impresionante.
Con sol radiante y cielo azul, es fácil imaginar que un espejo gigante absorbe un pedazo de cielo. La brisa, el agua y el reflejo del sol, te embriagan de belleza, luego del chapuzón y el golpe de la brisa, se incentivan a los jugos gástricos a trabajar, y las delicias culinarias de esta zona, no se hacen esperar.
Para el almuerzo, puedes dar trámite un sabroso pato, en sus diversas presentaciones. Me atrevo a decir que estos palmípedos son los más felices, tienen la anchura del lago para ellos solos durante toda su vida, esto hace que su carne esté sin estrés; y morir luego de crecer en esta inmensa laguna, es como descansar del paraíso. Su sabor es otro, al menos eso te dice el gusto.
Dentro de la oferta gastronomita también figuran platos elaborados a base de carne de monte, como el un caldo de Picuro o Majas; o sus variantes en guiso. También se puede degustar un chilcano de Carachama, conviviente de la Tilapia en el lago.
Mágico verde
Su verdor no es gratuito. A su alrededor abundan variedades naturales benéficas, que utilizan los localistas, como la uña de gato, ajo sacha, ayahuasca, cola de caballo, chuchuasha, malva o paico, y la planta medicinal llamada sauce, la que en un inicio le dio el nombre de Lago de Saucicocha. Muchos afirman que en su lecho acuático podemos encontrar perlas rosadas.
La abundancia de su fauna pasa por monos, otorongos, venados, e infinidad de especies de aves selváticas, que no hacen nada más que acercar nuestra mirada al vergel, y sentir que hay lugares donde aún se puede vivir feliz en concordancia con la naturaleza.
Esta belleza ha hecho soñar, imaginar y delirar a muchos. Quien sabe, tal vez se enamoraron de la laguna, y tampoco les creerán. Sin embargo, muchos residentes del Sauce, cuentan que la laguna es morada de sirenas, aquellas que con su canto, encantan a los hombres. Y vaya que es verdad, creo que su canto lo trasmiten en el viento, en su brisa, y no solo entra por los oídos, si no por los ojos y por los poros también. Aquí de nada sirve taparse los oídos con cera, como lo hicieron los compañeros de Ulises; porque el encanto se da apenas la conoces y sientes su brisa en tu cuerpo. Creo que nadie se ha ido sin impresionarse por tanta belleza, y lo tenemos en el Perú, y es nuestra.
La bella en peligro
Como todo en la vida, nunca tenemos la felicidad completa. La belleza de la “Laguna Azul” esta siendo afectada por múltiples acciones terrenales, como si tuvieran envidia de su perfección. Pero, creo más que los saucinos aún no se dan cuenta del valor de la joya que tiene en sus manos.
En las orillas de la laguna, se vierten a diario miles de litros de desperdicios humanos que llegan por los colectores de las casas y los hoteles que miran el lago. Por otra parte, están los restos de los muelles privados que te quitan todo atrevimiento de lanzarte a sus aguas. Los pobladores aducen que es responsabilidad de las autoridades locales. Sin embargo, siguen en lo mismo, esperando que otros lo hagan, cuando ellos podrían hacer campañas de protección como por ejemplo practicar el reciclaje, recolección de basura orgánica, mantenimiento de las orillas, etc. Tantas acciones que amortiguarían el deterioro de la “Laguna Azul”.
Bajo la excusa del la supervivencia y el comercio, al otro lado de la laguna se encuentran amplios sembríos de arroz, que según los agrónomos son los cultivos más contaminantes y degradantes de las tierras de cultivo, porque utilizan altos volúmenes de agroquímicos que son desaguados en el lago; además de utilizar gran cantidad de su agua para la irrigación. Esto esta provocando un daño muy serio con la flora y fauna del lago, que a la larga, todos los esfuerzos de promover el turismo y el cultivo de especies pesqueras terminarán extinguiéndose.
Frente a este problema se hace necesario, se desarrolle un plan de protección de la laguna del Sauce, en donde estén involucrados todos los actores políticos, sociales y la comunidad en general. Para desarrollar acciones como la concienciación medioambiental, que permita a través de actividades como, recojo de basura, respeto a las vedas (Época de prohibición de la pesca) y trabajo conjunto interinstitucional para avanzar y terminar las obras de agua y desagüe. Hasta el momento hay iniciativa de jóvenes quienes preocupados han formado una asociación de protección y promoción de esta hermosa laguna, experiencias que debemos imitar.
Textos: César Blas Florián
Fotos: Miguel Mayser Carlos

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