¿Nos merecemos una campaña electoral como de la segunda vuelta?
Durante las últimas dos semanas hemos sido testigos de una de las campañas electorales más sucias, agraviantes, difamadoras, violentas y sin propuestas; que nos ha tocado vivir durante las últimas elecciones. Y la pregunta es ¿Nos merecemos los peruanos candidatos que actúan así para hacerse cargo de las riendas de nuestro país?
En la primera vuelta, dejando a los pigmeos, como se les llamó a las agrupaciones políticas que sólo llegaron al 4% de votos, y la mayoría de ellas desaparecidas del mapa político, no paso a mayores, y la campaña se movió dentro de lo normal y lo permisible, salvo la pauta violentista de Partido Nacionalista.
En la segunda vuelta, la ola de violencia de los “humalista” recrudeció, y los apristas, duchos en estos menesteres electoreros, respondieron. Los insultos, tomates, huevos y balas, remplazaron a las propuestas gubernamentales. La estrategia de movilización y mítines se convirtieron literalmente en un campo de batalla. Menos mal que no hubo muertos, pero si heridos graves, y quedó la estela de violencia extrema, que da miedo.
La última semana, la violencia campal se traslado a los medios de comunicación, y la palabra “Psicosocial”, se convirtió en sinónimo de difamación, insulto, y confusión. Denuncias sin sustento se han convertido en pan del día. Insultos y mentiras son el estandarte de estos dos candidatos, y sus militantes en uno, y partidarios en el otro, siguen a consigna de violencia sicológica y física para ver quien queda peor que el otro.
Los medios de comunicación han hecho su parte. Da vergüenza ajena, la parcialidad, y la importancia que le dan a los asuntos sin importancia, que es la fresa de la torta de este circo lectoral, en el que dos bandos de irresponsables candidatos, han convertido la escena política nacional.
Creo que los ciudadanos, con dos dedos de frente, no nos merecemos esta “guerra política” en la que se ha convertido esta segunda vuelta, que nos insulta a la razón de los peruanos y nos hace quedar ante el mundo, como galgos tras la presa de un indefensa, desconcertada, y mal informada, que es el voto de los peruanos. Estoy de no tomar partido por ninguno, como ciudadano responsable; pero estos dos señores y quienes los rodean, no merecen el respeto de los peruanos.
El domingo 4 de junio fue llamado, la fiesta electoral, pero yo lo llamaría el “botín electoral”, por el cual lucharon sin cuartel dos agrupaciones, sin importar la esperanza ciudadana de ver un desarrollo serio de nuestro país, con reglas democráticas, y con el escaso valor que hace libres a los hombre, la honestidad.
Por: César Blas Florián
viernes, junio 09, 2006
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